EL TRISTE PRESENTE DE RACING – Opinión por Valentin Erro

Racing atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. La Academia vive un presente deportivo preocupante, lejos de las expectativas que generó la llegada de Diego Milito a la presidencia, y la dirigencia comienza a recibir cuestionamientos por parte de los hinchas. El club tiene tiempo para revertir la situación, pero la sensación que queda es que necesita un cambio de rumbo y, principalmente, que quienes conducen la institución vuelvan a poner a Racing entre sus principales prioridades.

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La responsabilidad de la conducción actual es inevitablemente uno de los principales puntos de discusión. Milito fue elegido presidente el 15 de diciembre de 2024, en una elección histórica por la cantidad de votos obtenidos, y durante su campaña planteó que su objetivo era darle a Racing un “salto de calidad”. También estableció expectativas importantes desde lo deportivo, con la intención de que el club pudiera competir por los principales títulos internacionales.

Sin embargo, el presente está lejos de aquellas expectativas. La Academia atraviesa una campaña irregular y su situación en la tabla genera preocupación, al punto de que la pelea por la permanencia aparece como una amenaza que, aunque condicionada por el particular formato del fútbol argentino, los hinchas no pueden dejar de mirar.

El escenario actual resulta todavía más llamativo si se tiene en cuenta el camino recorrido por Racing durante los últimos años. Después de la crisis institucional que atravesó el club y de la salida de Blanquiceleste S.A., la institución logró recuperar estabilidad y volver a competir por títulos. Durante la gestión de Víctor Blanco, Racing consiguió varios campeonatos y se consolidó nuevamente como uno de los protagonistas del fútbol argentino y sudamericano.

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Ese proceso generó una expectativa lógica entre los socios: que la siguiente conducción pudiera continuar ese crecimiento y llevarlo a un nivel superior. Por eso, el contraste con el presente genera tanto malestar.

También existen cuestionamientos relacionados con las prioridades de algunos integrantes de la dirigencia. El vicepresidente Hernán Lacunza manifestó públicamente su intención de ser presidente de la Nación, algo que generó críticas y abrió un debate entre los hinchas sobre el compromiso y las prioridades de quienes ocupan cargos de responsabilidad dentro de Racing.

De todos modos, plantear una salida anticipada de la dirigencia no parece ser la solución. Racing ya atravesó períodos de profundas crisis políticas e institucionales y sus socios conocen las consecuencias que dejaron aquellas épocas. Nadie quiere volver a ese escenario.

Lo que reclama buena parte de la gente es algo mucho más simple: que Racing vuelva a estar en el centro de las prioridades de sus dirigentes, que las promesas realizadas durante la campaña se transformen en decisiones concretas y que exista una gestión capaz de devolverle al club el protagonismo que supo recuperar.

Los socios eligieron a Diego Milito y a su dirigencia, y el estatuto establece que el mandato debe continuar hasta diciembre de 2028. Todavía queda tiempo para cambiar el rumbo y demostrar que el proyecto puede funcionar.

Milito tiene por delante un desafío enorme. El respaldo de las urnas le otorgó la responsabilidad de conducir a Racing y ahora deberá demostrar, con gestión y decisiones, que está a la altura de ese mandato. El club necesita recuperar estabilidad, competitividad y confianza. El momento de empezar a hacerlo es ahora.

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